Prólogo: Antes de saber qué es.

Toda interfaz cambia el coste de un verbo.

Esto no es una publicación finalizada. Es una hipótesis. La escribo porque la observé primero en un cuerpo que pierde y recupera capacidad cada día: el mío.

No sé todavía qué terminará siendo lo que tienes delante, y no quiero decidirlo demasiado pronto.

Durante bastante tiempo hemos aprendido a pensar que una idea debe encontrar primero su categoría para poder ser tomada en serio. Que antes de ser leída debe saber si pertenece a la ciencia, al diseño, a la filosofía, a la medicina o a cualquier otra habitación del conocimiento.

Yo no estoy seguro de que tenga que funcionar así. Esta hipótesis nació antes que su nombre. Nació en mí.

Nació en un cuerpo con Parkinson

El mío. Parkinson de inicio temprano. No me quitó los verbos: me cambió el precio de conjugarlos. Andar. Empezar. Girarme. Hablar. Levantarme. Cosas por las que antes pasaba sin darme cuenta se volvieron decisiones —y al encarecerse, por primera vez las vi.

Durante mucho tiempo pensé que lo único que estaba cambiando era mi cuerpo. Después empecé a mirar los objetos. Una taza dejó de ser una taza. Una cama dejó de ser una cama. Una puerta dejó de ser una puerta. Una interfaz dejó de ser simplemente una interfaz.

Empecé a ver algo que quizá siempre había estado ahí: todo lo que diseñamos establece una relación con la capacidad de quien lo utiliza.

Algunos objetos me devuelven capacidad. Otros me la piden. Algunos me ayudan hoy y me dejan más capaz mañana. Otros hacen exactamente lo contrario.

Y entonces apareció la pregunta: ¿qué nos ocurre mientras vivimos entre lo que hemos diseñado? No era una pregunta sobre objetos. Era una pregunta sobre lo que queda en nosotros después de utilizarlos.

Es una hipótesis

No pretendo afirmar que tengo la respuesta. Pretendo hacer algo anterior: formular la pregunta de una manera que pueda ser discutida, puesta a prueba y, si es necesario, destruida.

Una hipótesis tiene una condición que considero irrenunciable: debe poder estar equivocada. Si es falsa, quiero saberlo. Si alguien encuentra una explicación mejor, quiero escucharla. Si una investigación demuestra que estoy equivocado, la investigación habrá hecho exactamente lo que debía hacer.

No estoy buscando confirmar una intuición. Estoy intentando descubrir hasta dónde llega.

No vengo de una disciplina concreta. Vengo de una pregunta.

La forma puede cambiar. La pregunta permanece.

La pregunta

La pregunta es esta: ¿qué capacidad humana gana, pierde, conserva o transforma una persona al vivir entre los objetos, sistemas e interfaces que hemos diseñado?

Debajo de todas sus formas late una sola pregunta: ¿qué cambió en lo humano?

Mi cuerpo es el sismógrafo. El Parkinson, la lente. Human Notes nace del intento de interpretar lo que ese instrumento empezó a registrar.

Cuando un movimiento desaparece y vuelve unas horas después, descubres el movimiento. Cuando la voz falla y vuelve, descubres la voz. Cuando levantarte de una silla cuesta, descubres la silla.

No es que el instrumento se afinara: es que el temblor dejó de caber en el silencio.

Y desde ahí apareció una sospecha: quizá el diseño no solo determina lo que podemos hacer con los objetos. Quizá también determina, en parte, lo que podemos seguir haciendo después de convivir con ellos.

Eso es lo que quiero investigar. No afirmo que esté demostrado. Lo pongo sobre la mesa para que pueda ser atacado. Porque una idea que no puede ser contradicha es solamente una creencia.

No sé todavía dónde termina

No quiero construir una frontera alrededor de la idea antes de haber descubierto su territorio. Puede viajar de un cuerpo a una consulta de neurología, de una consulta a un laboratorio, de un laboratorio a una interfaz, de una interfaz a una residencia, de una residencia a una universidad. O en sentido contrario.

Puede convertirse en una investigación, una práctica, un método, un instrumento, un libro o algo que todavía no sabemos nombrar. También puede desaparecer si no se sostiene.

Todas esas posibilidades son compatibles con la misma identidad. Porque la identidad no está en el formato. Está en la pregunta.

La hipótesis puede cambiar de dirección sin dejar de ser la misma pregunta. Yo también.

El experimento permanece abierto

Human Notes no empieza con una respuesta. Empieza con una anomalía. Algo que no encaja. Un verbo que cambia de precio. Una capacidad que aparece, desaparece o vuelve.

Mi cuerpo fue el primer lugar donde lo vi. Lo que sigue es averiguar hasta dónde llega.

Cuerpo. Observación. Después.

No sé todavía qué será Human Notes. Y prefiero no saberlo. Quiero seguir observándolo. Durante demasiado tiempo preguntamos qué podían hacer los objetos.

Quizá haya llegado el momento de preguntar otra cosa: qué pueden seguir haciendo las personas después de vivir entre lo que hemos diseñado.

Esta es la hipótesis. Todavía está abierta. Y precisamente por eso, quiero que sea leída.

Manu Bueno
Human Notes